Después de cinco años y algo más de 1000 programas, Sé lo que hicisteis cierra sus puertas hoy Viernes 20 de mayo.
Se podría decir que es la crónica de una muerte anunciada, la marcha de Ángel Martín no hizo más que adelantar un final previsible, pero no por ello menos triste.
Durante estos días muchos son los comentarios que juegan a descubrir qué hizo que Sé lo que hicisteis muriera, teorías que van desde la prohibición de imágenes por parte de Telecinco hasta la marcha de Ángel.
Desde el bar queremos hacer nuestro pequeño análisis enumerando los que a nuestro juicio fueron los grandes éxitos y fracasos de este gran programa.
Aciertos.
1. Ángel Martín. Siempre fue el encargado de aguantar el peso del programa sobre sus hombros, su sarcasmo y su acidez a la hora de criticar a los programas del corazón hizo que muchos de nosotros nos engancháramos al programa.
Simplemente, él fue Sé lo que hicisteis.
2. Patricia Conde. El papel de rubia tonta que le prepararon los guionistas supuso el complemento perfecto para el personaje gruñón que interpretaba Ángel, al que regañaba cada vez que alguien les insultaba o les demandaba.
Sin el cómico, Patricia se fue transformando, menos ''tonta'', más presentadora, menos gracia.
3. Formato. Hasta la llegada del programa, muchas eran las voces externas a la televisión que censuraban la telebasura y determinados comportamientos televisivos.
Ellos se atrevieron por primera vez a denunciar esos contenidos, a contar la gran mentira de los programas del corazón.
4. Secciones. El programa tenía una estructura cerrada, pocas secciones pero fijas.
Los contenidos variaban pero el espectador sabía el orden en que se desarrollaba todo.
Ángel era el corazón, Miki los vídeos de Youtube, Dani el análisis político, Pilar y Berta los reportajes de calle...
Errores
1. Sustitución de Ángel Martín. Como hemos dicho al principio, Ángel era el centro de todo el programa, apoyado por unos colaboradores que rellenaban de forma magistral el resto de programa.
El problema es cuando el cómico se marcha y se intenta compensar dando más relevancia a unos colaboradores que son incapaces de aguantar ese peso.
2. Prohibición de emitir imágenes. Al contrario que muchas personas, no creo que el ocaso empezara con la prohibición de Telecinco, sino con Cuatro y Antena 3.
La lucha de los buenos contra los malos, la cadena opresora contra un grupo de amigos, hizo que Sé lo que hicisteis saliera reforzado.
Cuando llegaron el resto de restricciones, el programa dejó de tener sentido, ya no era lo mismo.
3. Demasiados cambios. Colaboradores que entran y salen, secciones diferentes y nuevas cada día, cambios de estilo según el día para intentar subir la audiencia.
Hay un tópico que dice que si algo funciona no lo cambies y en este caso es de lo más acertado.
La audiencia deja de verse reflejada en el programa y siente que lo están mareando.
4. Sketches. La base de Sé lo que hicisteis era la crítica al mundo del corazón, pero con la prohibición de emitir imágenes del resto de cadenas, empezaron a abusar de los sketches, la mayoría mediocres.
Hicieron historia, nos dieron tardes de risas y alguna que otra de lágrimas, ahora dejan un hueco difícil de llenar.
Suerte a todos y hasta pronto.
Ya no sabremos lo que hicistéis...
viernes 20 de mayo de 2011Dos meses después
martes 10 de mayo de 2011Me siento en un viejo taburete desgastado y pido una cerveza. Como hace algún tiempo, como casi siempre, suena Ojos de gata por los altavoces.
Pagaré
jueves 10 de marzo de 2011Resulta que nos salvaron ellos por Arturo Pérez Reverte
miércoles 23 de febrero de 2011Han pasado un par de semanas, pero no lo olvido. Memoriae duplex virtus, etcétera, como decía uno de aquellos fascistas –nacido en Calahorra, por cierto– que en elsiglo I, antes de tanto derecho pseudohistórico y tanta cutrez provinciana, llamaban ya Hispania a esta casa de putas. Me refiero a la pintoresca declaración institucional con la que, en el aniversario del 23-F, nos obsequió el Congreso. Es digno de recuerdo el párrafo donde nuestros hombres públicos, en un ejercicio de fastuoso onanismo político, atribuyen el fracaso del golpe de Estado, por este orden, al comportamiento responsable de los partidos políticos y los sindicatos, en primer lugar, y luego a la Corona y a las instituciones gubernamentales, parlamentarias y municipales. Como saben ustedes, el párrafo resultó de una modificación del texto original, donde se reconocía el papel decisivo del rey como jefe de las fuerzas armadas, al ponerlas del lado de la democracia con su discurso por la tele. Pero por presiones de dos partidos minoritarios, uno catalán y otro vasco, el Congreso decidió rebajar el papel monárquico y meter a todo cristo en el baile, afirmando que el mérito no fue del rey, sino del conjunto. O sea. De los políticos españoles, valerosos demócratas aquel día, unidos como un solo hombre y –hoy no me llamarán machista esas perras– como una sola mujer.
Habría sido precioso, de ser cierto. Comprendo que nuestra infame clase política, acostumbrada a reinventar España según cada coyuntura de su oportunismo y su desfachatez, quiera pasar a la Historia con esa tierna milonga de la liberté, la egalité y la fraternité defendida el 23-F como gato panza arriba. Pero están mal acostumbrados. Esto no es tan fácil como inventarse reinos y naciones que nunca existieron, o independencias ancestrales de ayer por la tarde, ocultando por otra parte realidades ciertas como la España romana, o la visigoda. Cuando deformas la memoria histórica, el truco puede funcionar con los tontos, los ignorantes y los que no quieren problemas. La gente ya no se acuerda, o no sabe. Pero otra cosa es manipular hechos que todos hemos vivido y recordamos perfectamente. Y eso es lo insultante. Que sólo veinticinco años después, esta gentuza nos considere tan olvidadizos y tan estúpidos.
Aquel día, la democracia y la libertad sólo las defendieron una cámara de televisión encendida, los periodistas que cumplieron con su obligación –fueron tan torpes los malos que sólo silenciaron TVE y Radio Nacional–, unos pocos representantes gubernamentales que estaban fuera del Parlamento, y sobre todo el rey de España, que, por razones que a mí no me corresponde establecer, se negó a encabezar el golpe de Estado que se le ofrecía, ordenó a los militares someterse al orden constitucional y devolvió los tanques a sus cuarteles. El resto de fuerzas políticas y sindicales, autonómicas y municipales, salvo singulares y extraordinarias excepciones, se metieron en un agujero, cagadas hasta las trancas, y no asomaron la cabeza hasta que pasó el nublado. Quienes velamos esa noche ante el palacio de las Cortes sabemos que, aparte de ciudadanos anónimos, negociadores gubernamentales y periodistas que cumplían con su obligación, nadie se echó a la calle para defender nada hasta el día siguiente, cuando ya había pasado todo –lanzada a moro muerto, se llama eso–. Y respecto a los sindicatos, su único papel fue el de los carnets rotos con que atrancaron los retretes de toda España. En cuanto a la digna integridad constitucional que ahora se atribuye el Congreso, lo que pudo ver todo el mundo por la tele, y eso no hay chanchullo que lo borre, fue a los ministros y diputados tirándose en plancha debajo de sus escaños para quedarse allí hasta que se les permitió levantarse de nuevo –aún entonces siguieron mudos y aterrados–, con tres magníficas excepciones: Santiago Carrillo, que fumaba cada pitillo creyendo que era el último, el presidente Suárez y el anciano general Gutiérrez Mellado. Y cuando éste, fiel a lo que era, se enfrentó forcejeando a los guardias civiles, y el miserable Tejero, pistola en mano, intentó, sin éxito, tirarlo al suelo con una zancadilla, el único hombre valiente entre todos aquellos cobardes que se levantó para socorrerlo, fue Adolfo Suárez. A quien, por supuesto, España pagó y paga como suele.
Así que menos flores, caperucitas. En lo que a mí se refiere, nuestra heroica clase política puede meterse la poco elegante declaración institucional del otro día donde le quepa. Que imagino dónde le cabe.
Lo mejor de todo es que el otro día, cinco años después de aquel manifiesto embustero, muchos de esos políticos que abajofirmaron, aparecieron en un programa de televisión que trataba sobre el 23 de febrero de 1981.
Pero que no se olvide, los que nos salvaron fueron ellos.
Inocente, inocente...
martes 15 de febrero de 2011Según apuntan desde todos los medios de comunicación, Alberto Contador será absuelto esta tarde por su positivo por clembuterol en el pasado Tour de Francia.
Ya podemos añadir una vergüenza más en la historia del deporte de este país, una razón más para colgarnos el cartel de Typical Spanish.
Seguimos alimentando la sombra de dopaje, seguimos dando entender que España es el paraíso para cualquier deportista tramposo.
¿Tanto han cambiado las cosas en una semana que la Federación Española de Ciclismo ha pasado de la condena por un año a la absolución?
Supongo que habrán encontrado indicios de que aquel solomillo comprado en Irún estaba contaminado.
Esperaremos a ver qué opina el Gobierno Vasco, porque seguramente no le haga mucha gracia que se sugiera que en Euskadi se vende carne contaminada.
Tampoco se reirán mucho los ganaderos vascos.
¿Y que me decís de la actuación del presidente del gobierno? Hace tan solo unos días afirmaba que no existía razón jurídica para sancionar a Contador.
¿Pero esto qué coño es? ¿Desde un presidente del gobierno debe o puede opinar sobre un proceso abierto contra un deportista?
¿Cómo queremos que el resto del mundo nos tome en serio cuando hasta el máximo dirigente de este país se permite el lujo de cuestionar una posible sanción?
Lo peor de todo es que lo más probable es que los organismos internacionales terminen sancionando por dos años a Alberto Contador.
Entonces volverá la prensa española con el leitmotiv de la persecución internacional, nos atacan porque nos envidían.
La realidad es que, una vez más, volvemos a hacer el ridículo más espantoso.
Spain is different.
Darth Vader
jueves 3 de febrero de 2011Saturados de publicidad a todas horas y en todos sitios, pocas veces un anuncio nos llama la atención.
Entrañables, graciosos, humanos o simplemente inusuales, consiguen que nos acordemos de ellos durante mucho tiempo.
Incluso el día que ponen la ''versión corta'' del anuncio nos cabreamos.
Esta mañana, como casi todos los días, he entrado en el Bar Deportes a ver la tontería del día, y me he encontrado con el anuncio del pequeño Darth Vader.
Me he quedado sin palabras, de lo mejor que he visto en mucho tiempo.
Colaborando
sábado 29 de enero de 2011Siento la falta de actualización, pero ha sido una semana bastante ajetreada.
El pasado jueves empecé a colaborar en la web Cuestión de Pelotas.
Es una página modesta que lleva poco tiempo funcionando, así que espero que mi llegada sirva para darle un pequeño empujón.
Poco a poco queremos ir introduciendo nuevas secciones y nuevos temas para que la web quede más completa.
Espero que os paséis de vez en cuando, a los que os guste el fútbol os gustará la web, y a los que no os guste, hacedlo aunque sea por leer a este humilde barman fuera de estas cuatro paredes.
