Cuando Mourinho habla la prensa disfruta buscando el morbo a cualquier palabra que salga de su boca.
Es una pena tener a un genio como el portugués en la Liga española y que el análisis se quede con el simple personaje, pero es lo que ahí.
Durante la última semana tocaba la polémica por las palabras de Mourinho en las que acusaba a Preciado, entrenador del Sporting, de haber cambiado media alineación en el partido contra el Barça, ya que daba el partido por perdido.
Obviamente, Preciado se indignó por lo que consideraba un insulto. En rueda de prensa el entrenador sportinguista llamó canalla a Mourinho, y le invitó a pasar una tarde con los Ultra Boys, la facción más radical de la afición de El Molinón, seguramente para que jugaran una partida de mus.
Finalmente apareció la prensa para echar un poco más de gasolina al fuego, por supuesto, no fuera a ser que la polémica fuera un poco más liviana.
El caso es que a la gente no le gusta que le digan a la cara las verdades, que nos vestimos con el traje de un falso respeto que casi nunca cumplimos, que llenamos todas nuestras intervenciones con tópicos innecesarios.
Y cuando alguien se sale de ese guión, leña al mono.
Para aclarar un poco más las cosas, ruego encarecidamente que visiten el blog de luisi (aquí), que como siempre lo explica claro como el agua.
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