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500 Días de Verano

martes 4 de enero de 2011


Tengo una pasmosa facilidad para definir algo como ''perfecto''. Cada mes escucho la canción ''perfecta'', leo el libro ''perfecto'', veo la película perfecta'' y, sobre todo, conozco a la chica ''perfecta''.
Tal vez no debería usar ese adjetivo con tanta ligereza, pero es superior a mis fuerzas.
Además siempre argumento por qué me parece que ese algo ha alcanzado la perfección, pero a fuerza de decirlo dichas argumentaciones han perdido sentido.

Una de las últimas veces que utilicé el adjetivo ''perfecto'' fue con la película 500 Días de Verano.

Ya lo dice el propio narrador al empezar, no es la típica historia de amor, no son dos jóvenes que se conocen, se enamoran, discuten, se reconcilian, se casan, tienen hijos y al final mueren abrazados recordando lo felices que fueron.
Es mucho más complejo, más divertido, más deprimente y más injusto. Como la vida en general, que no tarda mucho en pegarte una patada en el hígado para recordarte que si eres feliz de vez en cuando es porque ella quiere.

Toda esta atípica historia se ve rodeada por una banda sonora que no desentona en ningún momento, más bien todo lo contrario.
La escena del personaje imaginando cómo le gustaría que se desarrollara la situación que va a vivir y cómo la está viviendo de verdad, acompañada por el inigualable Hero de Regina Spektor es simplemente... perfecta.

Para mí, una de las películas más divertidas sobre las relaciones de pareja, tiene el acierto de no dejarse llevar por la cursilería más vomitiva ni tampoco abusa del patetismo del protagonista (y se podría abusar).

Lo dicho, tal vez esté exagerando y no sea la película perfecta, perfecta, pero si queréis pasar un buen rato no dudéis en echarle un vistazo, os lo pasaréis bien.


P.D.: se da la curiosidad de que viendo esta película también conocí a mi ''chica perfecta'' del momento, y es que Zooey Deschanel no se merece menos.