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La sombra de Makelele: la mentira del barrendero

viernes 7 de enero de 2011


Abundan en el mundo del fútbol multitud de tópicos que engañan al espectador con afirmaciones erróneas, mentiras que repetidas mil veces terminan por parecer verdad.
Uno de los tópicos más comunes es el que dice que todo equipo necesita un especialista en el centro del campo que robe balones para que los de arriba puedan desentenderse de tareas defensivas.
Obviamos las características de los jugadores, obviamos la certeza de que cada equipo y cada futbolista son diferentes, y llegamos a creer que el secreto del éxito reside en la figura del barrendero.

Son muchos los futbolistas de ese perfil que han pasado por los grandes equipos de la década, pero si hay una historia que ha marcado el devenir de un equipo esa ha sido la de Makelele en el Real Madrid.

En aquel momento el equipo blanco perdía a uno de sus mediocentros más conocidos e importantes de su historia, como era el argentino Fernando Redondo.
El vacío del centro del campo merengue se antojaba difícil de llenar, y en ese momento llegó al club Claude Makelele.
El francés tardó muy poco en afianzarse como titular, y poco a poco fue alimentando su leyenda.
Jugador hiperactivo, su aportación fue engrandecida por su forma de jugar un tanto efectista.
Los comentarios más escuchados por aquella época eran ''parece que está en todas partes'' o ''no para de correr''.
Y poco a poco se olvidó que es mejor adelantarse al error que solucionarlo.

Con la marcha de Makelele el Madrid se dispuso a encontrarle un sustituto, pero cometió el error de creer en los tópicos que tanto daño hacen en la construcción de un equipo.
Gravesen, Pablo García, Diarra, Emerson o Lass son algunos de los jugadores que han pasado por el centro del campo blanco.
Jugadores con gran físico pero, excepto Mahamadou, con una capacidad para entender el juego bastante deficiente.
Curioso es el caso de Gago. Llamado a ser el nuevo Redondo, el futbolista cambió su manera de jugar (no sabemos si fue cosa suya o de sus entrenadores) para adaptarse al fútbol europeo.
Sus pases milimétricos y su facilidad para llevar el Tempo del partido dieron paso a un futbolista que sólo sabía correr.

Mediocentros físicos que nunca cumplieron las expectativas, fichados sin tener en cuenta a qué se quiere jugar y cómo se quiere jugar, es decir, parches que casi nunca encajaron con el resto del plantel.
Es la tendencia actual, jugadores como Modric, Cesc, Pirlo o Iniesta están o han estado en duda por su ''fragilidad'', por no saber robar balones, cuando sus capacidades defensivas son mayores que las de muchos mediocentros de los llamados ''barrenderos''.

¿Hacía dónde va el futuro de los centrocampistas? Nadie lo sabe con certeza. Lo que es seguro es que seguirá la lucha entre los que creen que el fútbol es un juego donde la suma de talentos mejora el colectivo, y los que siguen creyendo que defensa y ataque son cosas diferentes.