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Dos meses después

martes 10 de mayo de 2011

Me siento en un viejo taburete desgastado y pido una cerveza. Como hace algún tiempo, como casi siempre, suena Ojos de gata por los altavoces.

Saco un cigarro del bolsillo y me dispongo a encenderlo, hasta que recuerdo que fumar entró a formar parte de la lista de lo no permitido, así que lo devuelvo al paquete y lo vuelvo a dejar en el bolsillo del pantalón.
Muchas cosas han cambiado, esta es solo una más.

De repente miro al barman, que está sentado al otro lado de la barra, pensativo y distraído, sin prestar mucha atención a lo que ocurre a su alrededor. Si lo pienso bien, creo que se parece mucho a mí. 
Me cuenta que desde que tiene otro trabajo se pasa menos de lo que debería por aquí, que aunque al principio lo intentó, le resulta difícil mantener el bar abierto.
No tiene en mente cerrar, eso nunca, pero sí que lleva unos días pensando que tal vez todos necesitemos un cambio.
Definitivamente, nos parecemos mucho. Demasiado diría yo.

Me dice que en breve empezará con los cambios, aunque aún tiene que terminar de decidir qué camino seguirá.
Y cómo no, le digo que cuente conmigo. Como siempre. 
A fin de cuentas, empezamos esto juntos.

Miro el reloj, es la hora de volver a casa.
Pero antes de apurar la cerveza levantó el vaso. Por el bar. Por vosotros.